No soy turista, soy viajero Imviatori 🌎.

 

Hola lector, viajero y futuro amigo hoy te contaré la historia en la que encontré la pasión de viajar  y  descubrir las maravillas de mi país, me di cuenta que dentro de mí corría el espíritu de viajero Imviatori, espíritu con el que muchos jóvenes aventureros se identifican, vivir al limite, conocer nuevos lugares, perderse en lo desconocido y lo más importante para romper paradigmas.

Antes de ello  cuando apenas cumplía los 21 años estaba entusiasmado aparentemente,  ya casi cumplía la meta,  ¡así es! estaba por terminar la Universidad, obtener un trabajo seguro, crecer profesionalmente y tener un estatus en  la sociedad, la cual cada día se vuelve más complejo. Sin embargo aún había algo que quería  hacer, pero el miedo siempre me detenía.

Pasaron los meses y apenas comenzaba el 2016, una persona sumamente especial, una gran  amiga,  me propuso; –“por qué no te vas de intercambio y aprovechas para viajar”– en ese momento pensé –“Que absurdo, mi momento ya pasó y ahora  estoy a unos meses de concluir la universidad, ya tengo un trabajo seguro, aun sin haber concluido la carrera, necesito ahorrar mucho dinero y mis papas se van a decepcionar, así que no me iré.”-

Recuerdo muy bien ese día, viernes 16 de Enero,  en el que a pesar  de mostrar negación a la opinión de mi amiga, me dejó una gran duda la cual me tuvo pensando todo el fin de semana, aunque sabía que la simple idea de pensarlo me generaba una felicidad inmensa “Irme 6 meses lejos de casa  y conocer nuevos rumbos, ¡que loco!”. Llego el lunes pero no era cualquier lunes,  ya que  después de un largo fin de semana tome una decisión, así es,  decidí irme a la CDMX, ahorrar dinero para viajar por el país, alejarme de la rutina y vivir una grandiosa experiencia. Debo mencionar que no fue fácil, ya que mis  padres, como era de esperarse se habían decepcionado por que dejaría todo por irme 6 meses a vivir una gran aventura.

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Aunque estaba decidido, tenía un poco de miedo pero ya no había marcha atrás  y al cabo de los meses y diversos retos, llegó el día de mí partida a CDMX. Todos las emociones más positivas corrían dentro de mí, pues durante 6 meses sentí que cerraba los ojos por un momento mientras disfrutaba  el sueño de vivir viajando, además de pertenecer a la Máxima casa de estudios de México.

Apenas comenzaba y al cabo de dos semanas ya tenía mis tres primeros amigos, dos norteños y una Colombiana. Al pasar los días fui conociendo gente  de diferentes partes del país y del mundo con un mismo objetivo, viajar y vivir al máximo.

La idea era vivir experiencias únicas,  conocí desde las grandes metrópolis, hasta los pueblos más escondidos rodeados de majestuosas montañas y místicos bosques. Dormí en hoteles con espectaculares habitaciones, pero  también vive la divertida experiencia de compartir habitación con otras 9 personas, en la cual lo más importante no era donde dormir si no estar con las personas adecuadas y guardar momentos que ni las mejores cámaras  podían captar.

Las semanas fueron pasando y algunos conocidos se convirtieron en amigos  y otros pocos en parte de mi familia. Dejábamos el verano y llegó el fresco otoño, el año se acababa y los momentos se iban almacenando en la memoria, seguían pasando las semanas y los días cada vez se volvían más fríos, las calles poco a poco se iban  iluminando de colores   y las tradiciones del centro del país empezaban a desempolvarse para recibir la navidad.

Con ella comenzaron las despedidas de  algunos miembros de la familia multicultural que había formado,  algunas lágrimas caían de nuestros rostros, las reuniones y los viajes  se iban haciendo más pequeñas, pues cada día éramos menos.  Para la primera semana del año,  cada uno de nosotros ya se encontraba en su hogar, el intercambio  había llegado a su fin.

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Recuerdo el día que llegué a Cancún, era una noche de lluvia y lo gracioso de esto fue, que en alguna ocasión escuche de una sabia persona que la lluvia al inicio de una nueva etapa, significa que buenas cosas están por venir en lo que emprendas”, hoy más que nunca creo en ello,  y sin duda alguna la persona que era antes se fue y el que regresaba no era él mismo, había gozado, vivido, se  había enamorado, entendió y aprendió muchas cosas que en este espacio será limitado explicar.

Comenzaba el 2017  y mi alma estaba llena de energía positiva, en búsqueda de un propósito que fuera más allá que solo encajar en el modelo de una sociedad caracterizada por el estrés y su necesidad de acumular cosas materiales. Fue algo complicado los primeros 6 meses del año, pero para lograrlo tuve que salir de una zona de confort, dejar algunas cosas, tomé decisiones que ayudarán a determinar hacia donde realmente quería  ir.

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Hoy ya entrando en los meses de otoño, nuevamente me  he topado con la oportunidad de  formar parte de un equipo que la pasión y la alegría es su principal característica, su nombre es  Imviatori,  y aunque parece que fue una casualidad llegar aquí, realmente no lo creo, ya que cuando deseas algo con el corazón y te empeñas en ello, las cosas suceden tarde o temprano.

En Imviatori tengo la oportunidad de descubrir y compartir experiencias únicas que poca gente ha vivido, que hoy están cerca de nosotros, experiencias hechas para ti viajero, que en este momento tienes unas inagotables ganas de conocer todos los rincones de México, quizás  compartiendo con la gente de un  pueblo, disfrutando de un delicioso café caliente en medio de una zona boscosa o acampando en playas vírgenes y ser privilegiados de ver los amaneceres más espectaculares al abrir la casa de campaña, vagando por las calles de grandes metrópolis pero con pequeños callejones que al ir cayendo la tarde se llenan de magia en las que se puede disfrutar de excelentes músicos y artistas callejeros, disfrutando de una exquisita comida, y un sin fin de productos un tanto curiosos que dan ganas de llevarse todos.

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Parece increíble, pero ciertamente las experiencias imviatori se han vuelto un estilo de vida, han llegado para conquistar  México y sus bellezas.

Con convicción te digo que ser un viajero Imviatori te generará fantásticos  momentos que  posiblemente un día  tus hijos o nietos se sentaran con atención para escucharte hablar de ello y con tus anécdotas hacer que su imaginación los traslade a través del tiempo.

¡Sin duda alguna Imviatori te da el poder de revolucionar la manera de viajar, aprovecha ese poder viajero, para conocer México y el mundo con Imviatori!

Únete a la comunidad de viajeros imviatori y revoluciona tu manera de viajar.

 Escrito por : Erick Izquierdo


Dayra F Carpio

Innovadora empresarial, deportista a morir, come libros y positiva el 99 % del tiempo :)



Instagram - @imviatori