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Mi primera vez… una experiencia de altura

Hoy estoy a casi un año de mi primera aventura en el festival Internacional del globo en Teotihuacán 2017. Me siento como niño chiquito lleno de emoción esperando con ansias a que llegue el 21 de abril para disfrutar nuevamente de esta experiencia y, aunque estoy consciente de que lo que viví una vez no se volverá a repetir, voy dispuesto a disfrutar de esta experiencia sabiendo que la pasaré increíble. Este año iré en compañía de mis dos mejores amigos que se contagiaron de ganas por viajar al Estado de México y conocer este espectacular festival del globo 2018 en Teotihuacán, al contarles todas mis anécdotas que hoy recuerdo con alegría y nostalgia a la vez.

Seguía disfrutando de la bella arquitectura y no me percaté de que se me hacía tarde y tuve que correr por todo Reforma hasta llegar al Monumento a la Revolución. Cuando llegué al punto de encuentro, el anfitrión me saludo amablemente diciendo “Bienvenido amigo, ¡sólo te esperábamos a ti! Vamos que ya es tarde”. Con la respiración agitada me subí al bus. Sólo había un lugar justo atrás de una pareja de señores

cercanos a los 70 años, me llamó la atención verlos demostrarse tanto cariño como lo haría una pareja de jóvenes enamorados de 20 años de edad en su primer viaje.

Seguía disfrutando de la bella arquitectura y no me percate que se me hacía tarde y tuve que correr por todo Reforma hasta llegar al monumento a la Revolución. cuando llegué al sitio de encuentro el anfitrión me saludo amablemente diciendo-Bienvenido amigo, solo te esperábamos a ti, vamos que ya es tarde- con la respiración agitada me subí al bus. Solo había un lugar justo atrás de una pareja de señores cercanos a los 70 años, me llamo la atención verlos demostrarse tanto cariño como lo haría una pareja de jóvenes enamorados a de 20 años de edad en su primer viaje.

Ya llegando a Teotihuacán los rayos del sol pegaban con fuerza, pero eso no importó, ya que salí corriendo del bus y mi cara no disimuló el gran asombro al ver más de 30 globos de todos los colores y formas volando sobre la imponente ciudad de los Dioses. Realmente no sabía por dónde iniciar a caminar, así que me guié hacia donde iba la tierna pareja de adultos. Parecían ser viajeros expertos, tenían unos cuantos tatuajes cada quien, un tanto borrosos entre las arrugas que expresaban historias. Parecían haber sido en su juventud personas aventureras y rebeldes, aunque ahora su forma de vestir era relajada y un tanto conservadora comparada con sus tatuajes, transmitiendo un mensaje de sabiduría, madurez y de haber disfrutado un largo camino juntos.

ban delante de mí, hasta que la señora -que se llamaba Gloria- se mostró un poco cansada y decidió sentarse cercano a la base de la Pirámide del Sol para admirar los globos junto con su esposo -que se llamaba Eduardo-. Me acerqué a ellos educadamente “Hola, me llamo Erick, ¿puedo sentarme con ustedes? Soy su compañero de bus”. Sonriendo me dijeron que si, saqué mis tortas para compartir con ellos y se mostraron conmovidos por el gesto. De pronto comenzamos a platicar y comentaron que apenas hace unos días habían cumplido ¡50 años de casados! Eso me asombro aún más por el hecho de que yo tengo 23 años y a mi edad ellos ya tenían 5 años de matrimonio. Me hablaron de cada uno de sus tatuajes, los cuales representaban una década de estar juntos y que solían celebrar su aniversario haciendo algún viaje; mi mente se expandía y mi corazón se reblandecía al escucharlos hablar de sus aventuras, de todos los sitios que han visitado tanto en México como en el mundo, de todos los libros leídos, conciertos de rock a los que asistieron y muchísimas historias más.

Yo les comenté que era la primera vez que asistía a festival de globo y que quería viajar con mis amigos pero al final ellos no pudieron acompañarme, a lo que Eduardo respondió “nuestro hijo nos regaló este viaje, la idea era volar en globo con él, pero tristemente no nos pudo acompañar por que tenía que estar en su trabajo en Estados Unidos el lunes a primera hora. Aún tenemos su espacio libre, ¿te gustaría acompañarnos? Eso nos daría mucho gusto a mi esposa a y a mí”. ¡Yo no podía creer que me estaban invitando! “Claro que si, será un gran placer” – le respondí.

Llegamos al globo, un globo realmente bello, tenía una forma tradicional y sus colores eran realmente relucientes. ¡Fue una sensación de emoción increíble el ver cómo nos íbamos elevando poco a poco! Ya estando arriba se podía apreciar un sinfín de gente de todas las edades, disfrutando de los eventos culturales mientras comenzaba a caer la tarde y el escenario principal se va encendiendo, pues faltaba poco para que iniciara el concierto del DJ invitado. Al cabo de poco más de una hora, el globo comenzó a descender y la música comenzó a subir de tono; el globo regresó a tierra firme y las multitudes de gente se iba acumulando para poder disfrutar de la fiesta. Don Lalo y Doña Gloria bajaron muy contentos, dándome las gracias por haberlos acompañado y haber escuchado cada una de sus anécdotas. “Nada que agradecer, para fui un placer y honor conocerlos, escucharlos y dejarme inspirar por cada una de sus anécdotas”, les respondí. “Ahora corre y mézclate entre los jóvenes porque el concierto del DJ ya va comenzar, mi esposo y yo iremos por un tequila a las fueras del sitio arqueológico“, me respondió Doña Gloria.

Cada quien se marchó y disfruté mucho el concierto. Grité como loco, me mezclé con un grupo de jóvenes provenientes de España y Colombia; nos divertimos mucho y cuando todo terminó, regresé al bus y don Lalo y doña Gloria estaban ya dormidos en sus respectivos asientos. Miré a la ventanilla y pensé en lo mucho que me gustó esta aventura que tanto había esperado, pero bueno, la vida continua y ahora estoy por vivir de nuevo esta experiencia que espero sea increíble e incluso mejor que la del año pasado. Ahora que ya tengo 24 años, voy acompañado de un grupo de amigos y de alguien que me gusta y a quien también creo gustarle jajajaja, espero avanzar un poco en esta cita y poder ganarme un besito.

Por cierto, perdí mi celular el año pasado en el concierto con el DJ. Lamentablemente, no pude recuperar ninguna foto, me sentí triste por perder las fotos con don Lalo y doña Gloria, con los amigos de España y Colombia, pero me quedé con tres fotos que alcancé a postear durante el día por Instagram que resumen un asombroso día. Lo importante fue lo que aprendí y viví; mañana no sé qué pasará pero de lo que si estoy seguro es de que hoy viviré como si no hubiera un mañana y aunque ya no he vuelto a ver a don Lalo y doña Gloria, me dejaron una gran enseñanza y hoy me siento más motivado por cumplir mis sueños, no temer a morir sin haberlo intentado y sobre todo, sin haber vivido.


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