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Lo que sentí hace un año al subir al Nevado de Toluca

Que tal viajero. Hoy te quiero compartir una experiencia muy especial que marco mi vida de una forma muy especial. Quiero compartirte lo que sentía hace un año al Subir al Nevado de Toluca. Espero te agrade leer mi experiencia y te sea de ayuda.

nevado de toluca

Esto fue lo que sentía hace un año antes de Subir al Nevado de Toluca.

Yo que siempre he vivido en la playa, soñaba con conocer la nieve, sentir el frío entre mis manos, hacer un muñeco con nariz de zanahoria y bufanda, o hacer empezar una guerra con bolas de nieve como en las películas navideñas… Pero año tras año, por una u otra razón lo posponía, y es que viviendo en Cancún desde pequeño, vivir esta experiencia parecía algo prácticamente imposible.

A veces queremos dejar algo que consideramos ordinario en nuestra vida, llegamos al primer día de Enero pensando “este será mi año”, lograré bajar de peso, dejar de fumar, iniciar mi negocio, nos llenamos de propósitos sin sentido, y al llegar de nuevo Diciembre nos decimos a nosotros mismos “no hice algo diferente este año, mejor me espero al próximo”.

Algo así me pasaba por la mente, año tras año, cuando llegaba el 31 de diciembre y pensaba en mi sueño de conocer la nieve. Por qué tendríamos que esperar a que todo acabe para volver a iniciar, la vida no se detiene y como un día me dijo mi sabia Abuela “esto no se acaba hasta que se acaba” dándome entender que cada día de mi vida era importante para hacer cosas sorprendentes, cumplir mis metas y sueños.

Lo mejor de todo es que el camino se iba haciendo ameno….

Después de años de soñar con el momento de tener una bola de nieve entre mis manos. Mi espíritu viajero, al estilo Imviatori, me llevo el año pasado a conocer un paisaje invernal único en México, en un principio parecía imposible, caminar por la nieve con temperaturas congelantes, en los primeros momentos me sentía mareado, agitado y me preguntaba que tanto valía la pena seguir caminado, no sabía hasta donde llegaría mi capacidad de resistencia, pero elimine de mi mente los pensamiento negativos y sin estar acostumbrado a la altura decidí continuar, hubo quien me pregunto si estaba seguro o prefería quedarme a mitad del camino y descansar, pensé -realmente me voy a quedar con lo que he visto sin conocer más de este imponente y hermoso paisaje invernal- continúe, bastó comerme unos cuantos cacahuates una manzana y armarme de valor para seguir buscando llegar a la cima.

Lo mejor de todo es que el camino se iba haciendo ameno y más divertido al conocer a los demás integrantes del grupo, algunos coreanos y colombianos y que juntos reímos de las anécdotas de viajes anteriores y de algunos tropiezos en el camino por el Nevado de Toluca.

A mitad del trayecto nos sentamos a la orilla de un frio y hermoso lago y compartimos sándwiches de crema de cacahuate algunas frutas y todo acompañado de un rico café de olla con un aroma propio de la temporada, que me hacía recordar la víspera de navidad y año nuevo en la cocina de mi Abuelita, delicioso y calientito café con piloncillo y canela para continuar con el recorrido.

Pasaron un par de horas y continuábamos caminando para subir la cima de una de las montañas, 4800 metros de altura, un gran reto para un caribeño como yo que no conocía la nieve y que la altura máxima que conocía era de 10 metros sobre el nivel del mar.

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Por fin llegaba el final de la montaña, había llegado a la cima y pude sentir las nubes en mi manos y al soplar un fuerte viento congelante las espesas nubes se despejaron y pude apreciar de espectacular paraíso de montañas, realmente no lo podía creer y al darme cuente de lo que había logrado no pude evitar sentir ganas de llorar por la emoción de haber logrado lo que tanto soñaba, sentir el aire, ver la cima, descubrir nuevos horizontes y tener una bola de nieve entre las manos, en ese momento lo único que me quedaba era darle gracias al creador  por tener la oportunidad de estar allí, en ese momento cumpliendo un sueño de la infancia. Mejor no pudo ser.

Sin duda alguna este año  repetiré esta experiencia y la compartiré con mis seres queridos para cerrar un año lleno de aventuras y  llenarme de energía en las imponentes alturas del Nevado de Toluca, como último mochilazo para cerrar con broche de oro el 2017.

Siempre hay manera diferentes de hacer las cosas y mi alma como viajero Imviatori me lo ha enseñado. Espero que mi experiencia te sea de utilidad.

Me alegra poder compartir contigo esta experiencia viajero, no te limites si quieres algo, lucha, hazlo y vívelo al máximo, te invito a que cierres el año como todo buen viajero debe hacerlo, demuéstrate a ti de lo que eres capaz y que tu sueños no solo se queden en tu mente vívelos al máximo.

Mi pasión es viajar y compartirlo me llena de emoción, esta pasión por conocer cada detalle de mi país, no hay mejor regalo para esta navidad que compartir lo que uno va aprendiendo de la vida y sin duda después de esta aventura, entendí que los limites no existen, los crea uno mismo, y uno siempre llegara hasta donde esté dispuesto, te invito a analizar esta moraleja antes de que termine el 2017, mi buen viajero.

nevado toluca

¿Te gustaría romper tus límites y Subir al nevado de Toluca? En Imviatori tenemos un par de buenas opciones para hacerlo. ¡Te invitamos a vivir esta experiencia!


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